La situación de la plaza Pedro Zerolo se vuelve insostenible

Los indigentes que han invadido la plaza siguen acampando a sus anchas a pesar de la reciente intervención policial.

La plaza de Pedro Zerolo es uno de los lugares de mayor tránsito en el barrio de Chueca y de Centro, sin embargo, esto no ha impedido que casi una decena de indigentes hayan tomado como propio el recinto recreativo infantil para hacer de él su propio campamento. Este hecho ha generado que la situación de la plaza se vuelva insoportable para los vecinos que tienen que vivir día tras día con esta realidad.

Algunas de estas personas, que a día de hoy siguen ocupando este espacio, proceden del desalojo que tuvo lugar el mes pasado en el Paseo del Prado. Tal y como nos ha asegurado la Asociación de Vecinos de Chueca, colectivo que ha presentado en reiteradas ocasiones las quejas correspondientes al Concejal de Distrito, a todas estas personas el Ayuntamiento de Madrid les ofreció los servicios correspondientes de los albergues que tienen a su disposición, sin embargo, la mayoría de los que se encuentran en la plaza lo rechazaron. De ahí esta situación.

Este pasado sábado 2 de noviembre la Policía actúo desalojando a los indigentes, semanas después de las quejas del colectivo de vecinos y justo en una fecha en la que la ciudad se abarrota de turistas como es el Puente de los Santos, pero no ha servido de mucho, ya que este grupo ha vuelto a las andadas y ha invadido de nuevo la misma zona infantil en la que pernoctan y pasan la mayor parte del día.

“No es una situación sana ni para ellos ni los vecinos”, tal y como afirma la asociación. El despliegue de mantas, cartones, sacos y restos de otras pertenencias insalubres hacen que la zona sea totalmente intransitable. Ni que decir queda, que los más pequeños no pueden hacer disfrute de un espacio que está reservado para su uso exclusivo.

Con motivo de esta frustrante situación el colectivo de vecinos se ha reunido con la Delegada de Seguridad para poner freno a esta realidad que está degradando la plaza hasta límites insospechados.