Denuncian exceso de celo policial en los controles de salida del mercado Barceló

Una clienta del mercado denuncia retenciones innecesarias de ciudadanos que salen de hacer sus compras para comprobar no sólo dónde viven sino si tienen algún requerimiento judicial pendiente. Algunos comerciantes del mercado también han reconocido molestias en los últimos días con ciertas actitudes policiales

Mercado de Barceló | Archivo SOMOS CHUECA

Que la situación que está generando el estado de alarma y la crisis sanitaria por coronavirus puede generar cierta tensión es algo más que evidente, tanto como que para superarla la realidad exige de todos nosotros un plus de empatía que nos permita colocarnos en el lugar de quien tenemos delante.

Yendo por delante un claro reconocimiento a la importancia de la labor que están desempeñando las fuerzas de seguridad, cabe también tener presente que la tarea que están desarrollando trabajadores de cualquier sector en en estos días -tales como los comerciantes de un mercado como el de Barceló- o el esfuerzo que los mismos ciudadanos realizan para sobrellevar de la mejor de las maneras posibles el obligado confinamiento también merecen consideración.

En este contexto, una clienta del citado mercado municipal ha denunciado un hecho ocurrido este viernes y que, según considera, supone una posible «extralimitación en el ejercicio de sus funciones por parte de la autoridad, en la que tratan a los ciudadanos como delincuentes».

Según el relato de esta vecina, que prefiere mantener su anonimato, a media mañana del viernes tres policías nacionales estaban identificando a todos los usuarios del Mercado de Barceló a la salida del mismo. Tras pedirle el DNI y quedarse con él la conminaron a que esperara a un lado junto a un grupo de personas de diferentes edades en su misma situación: «Pedí explicaciones por su comportamiento y me dijeron que tenían que comprobar dónde vivía, algo que figura claramente en mi documento de identidad, por lo que le dije que si lo estaba ya viendo no entendía por qué nos estaban reteniendo. Educadamente, comenté que lo que estaban haciendo no lo justificaba ningún estado de alarma y que me parecía indignante, además de preguntarles si eran conscientes del mal rollo que provocaban situaciones como esa, como si no tuviéramos bastante con lo dificil de la situación que nos ha tocado vivir y con lo poco agradable que es tener que salir a hacer la compra».

«Algunos de los presentes me apoyaron pidiendo a su vez explicaciones», sigue contando esta vecina, quien, en principio, como única respuesta obtuvo la amenaza de ser multada por desacato a la autoridad. «Durante más de 20 minutos me tuvieron esperando con más de 10 personas y a cada persona que salía del mercado le hacían lo mismo».

«Mientras tanto, otro policía, amablemente esta vez, me explicó que estaban garantizando que se cumpliese el confinamiento, pero ante mi insistencia sobre que esa no era forma me dijo que reclamase a Pedro Sánchez. La conversación se desarrollaba en un tono cordial y le dije que el decreto del estado de alarma no les autorizaba a actuaciones como esa de retener a gente en la puerta de un mercado. El agente me dijo que estaba viniendo gente a comprar desde Aravaca, Pozuelo, incluso, de otras provincias y que eso no se podía permitir… En ese momento no pude más que replicarle que quién iba a querer venir desde allí a la calle Barceló a hacer la compra, cuando quien puede evita Madrid a toda costa, para después insistir en que si ya habían visto mi DNI y dónde vivía  por qué no me lo devolvían y me dejaban irme ya a mi casa. Su respuesta fue que lo estaban comprobando por radio y que, además, tenían que comprobar si pesaba sobre mi algún tipo de requerimiento judicial. Al oír esto último les dije que no daba crédito y que me parecía indignante que presuponga que tenga antecedentes por sólo ir a la compra. Cuando hicieron la comprobación pertinente vía radio, la agente que me amenazó con multarme me nombró de nuevo y volvió a preguntarme que dónde vivía antes de devolverme el carnet con mala cara».

Fuentes del Mercado de Barceló han confirmado a este periódico que hay policías que últimamente están siendo «poco amables» incluso con los trabajadores del mercado. «Nos tienen fritos con los controles y sólo están dejando entrar a un tercio del personal normal del mercado», aseguran antes de indicar que su actitud, «chulesca» en ocasiones, está empezando a «quemar» a algunos de los comerciantes, que están poniendo todo el celo del mundo en cumplir bien su trabajo y cumpliendo con las recomendaciones de seguridad sanitaria recomendadas.

Por su parte, el presidente de la asociación de comerciantes de Barceló, en representación de los asociados, ha hecho una llamada a la comprensión mutua, mostrando su disposición a hablar próximamente con los agentes de la autoridad que patrullan en la zona para llegar entre todos a un buen entendimiento.

La vecina denunciante, quien asegura que sólo sale una vez a la semana de su casa para hacer una compra abundante y cumplir bien con la orden de confinamiento, sigue pensando que ciertos controles más exhaustivos a la salida o entrada de la ciudad pueden ser entendibles, pero que llevarlos a cabo en un mercado de abastos entre personas que salen cargadas hasta los topes con bolsas de la compra resulta desproporcionado.

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